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2003-11-03
La falta de crédito, la sobrerregulación y el bajo desarrollo tecnológico, son elementos que inhiben la competitividad de México, de acuerdo con expertos. A la falta de infraestructura y el deficiente cumplimiento del Estado de Derecho que nueve expertos consultados destacaron como los dos elementos que afectan la competitividad del país, le siguen los arriba mencionados. René Villarreal, presidente del Centro de Capital Intelectual y Competitividad, señaló que en el País el financiamiento representa apenas el 10 por ciento del Producto Interno Bruto. "Una de las relaciones más bajas en el mundo", aseguró, "cuando en China es del 140 de su PIB. No hay sangre en el cuerpo". Para Enrique Dussel, profesor de posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM, la absoluta falta de financiamiento público y privado a las empresas impide la integración del sector productivo mexicano a la industria global. De hecho, el Foro Económico Mundial pone a este factor, junto con la corrupción y regulación fiscal, como el principal freno para la competitividad de México, en su reporte global de la semana pasada. Carlos Maroto, socio en México del Institute for Management for the Development (IMD), consideró que las grandes deficiencias que presenta el sistema financiero nacional, derivadas de una gran limitación de los activos bancarios, se traducen en un sistema crediticio impráctico. Para casi todos los entrevistados, el exceso de regulaciones, la lentitud de los trámites y la burocracia, son factores negativos para la iniciativa empresarial, en perjuicio de la competitividad de México. Clemente Ruiz Durán, investigador de la UNAM, destacó la falta de desarrollo tecnológico y humano, como uno de los principales frenos de la economía nacional. "Estamos compitiendo sobre la base de salarios bajos, en lugar de una cuestión tecnológica. Dependemos de una serie de estructuras obsoletas en términos globales", dijo. Para Ruiz Durán y Enrique Dussel los programas de apoyo industrial y las políticas de las diferentes instancias de gobierno están descoordinados, además de que los fondos de apoyo a las empresas se encuentran centralizados, lo que se convierte en otro obstáculo para la competitividad. Federico Sada, director Ejecutivo de Vitro, reconoció que hay una enorme desvinculación del sector educativo-tecnológico con el productivo, y escasas inversiones en investigación y desarrollo, así como en educación y tecnología, lo que impide aumentar la competitividad. El tipo de cambio y el entorno político interno, fueron otros factores mencionados como inhibidores de la competitividad. "El tipo de cambio real está apreciado alrededor del 25 por ciento; implica un impuesto al exportador y un subsidio al importador. Es anticompetitividad la política cambiaria", dijo Villarreal. A su vez, Julio A. Millán, director general de Consultores Internacionales, dijo que, en lo político, el proceso de transición democrática obliga a que aún se discutan las reformas estructurales. Periódico Reforma.
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