La Secretaría de Hacienda, al mando de Agustín Carstens mantiene una política diferenciada en cuanto a los combustibles para el transporte, mantiene subsidios millonarios a la gasolina, mayores a lo que habrá de recaudar por el IETU, y deja fuera de este manto equitativo alas aerolíneas que claman por una política de precios más justa en cuanto a la turbosina.
El sector de transporte aéreo se queja de que se tienen política de privilegio para el sector de transporte al mantener subsidios en diesel y gasolina. Mientras que su sector que para algunos jugadores que se encuentran en fase de consolidación como las aerolíneas de baja tarifa se encuentran en serio peligro de viabilidad económica por el encarecimiento de la turbosina, pues a pesar de la alta tecnología que tienen en sus flotas que implica menor consumo, no lograr sacar adelante los costos que se han duplicado actualmente, cuando el barril de turbosina pasó de 80 a 160 dólares.
Esta situación ha provocado que representantes del sector aéreo manifiesten su descontento por las políticas de subsidio de diesel para algunos sectores del autotransporte de carga.
Seguramente el secretario Carstens tendrá que tomar cartas en el asunto para que el sector de la transportación aérea también tenga una política similar para que su viabilidad no se vea afectada como ya lo han manifestado dirigentes de las aerolíneas, legisladores y personal de las empresas que han comenzado a reducir sus frecuencias y destinos con el afán de mantener un esquema de negocios sano.